Terminamos con la selección de las mejores fotos tomadas durante el año 1974.
En esta última entrada de la estación de penitencia de la cofradía Servita en la Semana Santa de 1977, el paso de la Piedad Servita recorre las calles de su barrio de San Marcos y entra en la Capilla de Nuestra Señora de los Dolores, en el tramo de calle que ya toma su nombre y no el de Santa Paula.
Vecinos y devotos esperan en la Plaza de Santa Isabel a la Piedad Servita en su saludo a las monjas del Convento de Santa Isabel. Una bella estampa que aún se conserva en la actualidad.
La Piedad Servita entra en su capilla
La calle Santa Paula, del barrio de San Marcos, es una de las más bellas del centro de Sevilla, un barrio popular tantos años maltratado. Comenzaba, en aquellos 70, en la animada Plaza de San Marcos, circundada de bares y de tiendas, a la sombra de la parroquia gótico-mudéjar del mismo nombre y bajo la mirada de su esbelta torre, humilde hermana pequeña de la Giralda. Surcaba bordeando la coqueta Capilla de Nuestra Señora de los Dolores, sede de la Hermandad Servita para, a continuación, detenerse en la recoleta Plaza de Santa Isabel, uno de los rincones más bellos y desconocidos de Sevilla, presidida por la imponente portada de piedra del Convento de Santa Isabel, asomada a su fuente central, donde los niños cogíamos zapateros (nombre que le asignábamos a las libélulas rojas) poniendo cañas sobre los charcos refulgentes al sol del verano. Continuaba, camino de la parroquia de San Julián, por la estrechura donde vivían nuestro fotógrafo aficionado y el monaguillo que les habla y, al entrar en la calle en sombra, allá a lo lejos, siempre nos deslumbraba la airosa espadaña del Convento de Santa Paula, joya del arte sevillano, donde los niños podíamos adquirir dulces, sobre todo su deliciosa mermelada de naranja "Ora et Labora". Finalmente, desembocaba en la calle Enladrillada, serpiente larga y angosta que enlazaba la Plaza del Pelícano con la parroquia de San Román. No se le puede pedir más arte, belleza y sevillanía a poco más de cien pasos de calle, mi calle Santa Paula.
En las fotos, la primavera sevillana inunda de sol claro el mediodía del barrio de San Marcos, y la solitaria calle Santa Paula mira asombrada a la espadaña del Convento que le da nombre. La textura de sus muros desconchados expresan el olvido de un barrio que ofrece su piel torturada al devenir del tiempo de los hombres.
Iniciamos esta sección de "Mejores Fotos" de cada año publicado hasta el momento, con la correspondiente al año 1967, concretamente al invierno de dicho año. Obviamente una selección muy personal.
Vecinas de San Marcos y monjas del Convento de Santa Isabel esperan en la plaza del mismo nombre a la Soledad Servita. El fotógrafo aficionado gustaba de retratar la vida del barrio tanto de acontecimientos singulares como este de la salida de una cofradía o del normal transcurrir de los usos y costumbres cotidianos. Eso nos da la oportunidad de recordar -a algunos- o de conocer -a otros- lo que era la vida de los barrios populares del centro de Sevilla hace más de cincuenta años.
El capataz Máximo Castaño sacaba a la Virgen de la Soledad Servita a finales de noviembre de este año 1967
VII. De vuelta al barrio de San Marcos. La cofradía Servita culmina la carrera oficial y se encamina por las calles del centro de Sevilla hasta su barrio siendo saludada por hermandades como la de los Panaderos, la Lanzada o Montesión cuando pasa por delante de sus sedes o por monjas cuando se para ante algunos conventos. El barrio de San Marcos la espera por segunda vez.
Los costaleros reciben un refrigerio para continuar con su duro trabajo
El 28 de mayo de 1972 se celebra la ceremonia de la Primera Comunión en la Iglesia del Convento de Santa Isabel. Y la celebración la preside la imagen de la Virgen de la Soledad de la Hermandad de los Servitas en devoto besamanos.
Muchos devotos se acercan para besar a la Virgen de la Soledad al finalizar la ceremonia
En el patio del Convento, algunas familias del barrio posan ante el fotógrafo para recordar el momento.
Y después algunas lo celebran en sus casas y otras en los bares del barrio, como el bar La Alegría de San Marcos, en la misma plaza, hoy desaparecido.