Continuamos con la selección de las mejores fotos de 1971.
Casa Hermandad de los Servitas. Plaza de Santa Isabel
Continuamos con la selección de las mejores fotos de 1971.
Casa Hermandad de los Servitas. Plaza de Santa Isabel
Ya hemos visto anteriormente como el fotógrafo aficionado se dedicaba también a trabajos industriales para algunos talleres chapistas de la época. En este caso, uno que se encontraba en uno de los corralones del Pasaje Mallol, una calle larga que enlaza el Monasterio de Santa Paula con el barrio de San Julián. El coche "siniestrado", un Seat 127, fue uno de los más comunes en la calles de Sevilla a partir de abril de 1972 que fue su fecha de salida y que venía a sustituir al Seat 600 de la década anterior.
La calle Santa Paula, del barrio de San Marcos, es una de las más bellas del centro de Sevilla, un barrio popular tantos años maltratado. Comenzaba, en aquellos 70, en la animada Plaza de San Marcos, circundada de bares y de tiendas, a la sombra de la parroquia gótico-mudéjar del mismo nombre y bajo la mirada de su esbelta torre, humilde hermana pequeña de la Giralda. Surcaba bordeando la coqueta Capilla de Nuestra Señora de los Dolores, sede de la Hermandad Servita para, a continuación, detenerse en la recoleta Plaza de Santa Isabel, uno de los rincones más bellos y desconocidos de Sevilla, presidida por la imponente portada de piedra del Convento de Santa Isabel, asomada a su fuente central, donde los niños cogíamos zapateros (nombre que le asignábamos a las libélulas rojas) poniendo cañas sobre los charcos refulgentes al sol del verano. Continuaba, camino de la parroquia de San Julián, por la estrechura donde vivían nuestro fotógrafo aficionado y el monaguillo que les habla y, al entrar en la calle en sombra, allá a lo lejos, siempre nos deslumbraba la airosa espadaña del Convento de Santa Paula, joya del arte sevillano, donde los niños podíamos adquirir dulces, sobre todo su deliciosa mermelada de naranja "Ora et Labora". Finalmente, desembocaba en la calle Enladrillada, serpiente larga y angosta que enlazaba la Plaza del Pelícano con la parroquia de San Román. No se le puede pedir más arte, belleza y sevillanía a poco más de cien pasos de calle, mi calle Santa Paula.
En las fotos, la primavera sevillana inunda de sol claro el mediodía del barrio de San Marcos, y la solitaria calle Santa Paula mira asombrada a la espadaña del Convento que le da nombre. La textura de sus muros desconchados expresan el olvido de un barrio que ofrece su piel torturada al devenir del tiempo de los hombres.
El 8 de diciembre de 1974, día de la Inmaculada Concepción, la Virgen de la Hiniesta Gloriosa (obra del imaginero Antonio Castillo Lastrucci, de 1945) se encuentra en devoto besamanos, en la Parroquia de San Julián.
La noche del 21 de marzo de 1973 salen por la feligresía de San Julián el Cristo de la Buena Muerte y la Virgen de la Hiniesta. En su recorrido pasan por la Plaza de Santa Isabel y hacen una parada en la Capilla de los Servitas. El fotógrafo aficionado documenta el evento.
La Junta de Gobierno de la Hermandad Servita recibe a la Hiniesta en su Capilla
El Cristo de la Buena Muerte pasa frente al bar Baldogar en la Plaza de San Marcos