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jueves, 1 de enero de 2026

Fotografía del mes (I). Nochevieja de 1973.

 

La primera fotografía que hemos seleccionado para este mes de enero del nuevo año de 2026 procede justo de aquel lejano mes de enero de 1973. Es Nochevieja y se está celebrando en el pequeño salón de la casa. Un piso pequeño del barrio de San Marcos, como la mayoría de las viviendas de entonces. Tras una hilera de botellas vacías una pareja de mujeres, jóvenes madres de familia, bailan juntas para celebrar la venida del nuevo año con alegría y esperanza. 

Esta entrañable instantánea del fotógrafo aficionado nos sumerge en un tiempo que se fue. Un tiempo de papeles pintados en las paredes, decoración popular barata y un aparato de televisión presidiendo la estancia, siempre conectado a la única cadena existente, la de Televisión Española. Franco aún vivía, la dictadura agotaba sus años finales aunque nadie lo podía adivinar entonces. Pero, como ven, a pesar de todo, la alegría va por barrios, y en el de San Marcos se festejaba el nuevo año para convocar los buenos augurios.

 

 


Dos mujeres bailando juntas, sin hombres que las importunen, era una estampa muy habitual en las fiestas populares de entonces. Nadie se sorprendía ni se escandalizaba por eso. No había segundas lecturas aviesas, simplemente cuando no se contaba con hombres dispuestos las mujeres no se resignaban a quedarse sentadas. El reloj marca la una menos veinte de la madrugada y el programa de fin de año de la tele, como todos los años de nuestra infancia, pone música al baile y fondo a la alegría compartida. La estrechez del pequeño salón no lo impide, sino que lo acoge con mayor intimidad. Ya se han tomado las uvas entre risas, se ha comido y se ha bebido -pequeños bocadillos, chacina, botellines de Cruzcampo, cocacolas- y, una vez apartada la mesa de camilla, se hace sitio para el baile y las risas. 



Otros, sin embargo, permanecerán sentados, acaso los más jóvenes, en animada conversación. Se cruzan conversaciones y miradas en un ambiente simpatico y confiado. Nacen nuevas relaciones y se intercambian revelaciones al amparo de la noche y del ruido. Es un nuevo año. Se espera lo mejor aunque la realidad siga siendo la misma una vez que amanezca. Nadie va emperifollado, nadie va vestido de mamarracho, es una fiesta popular de barrio sevillano de hace cincuenta y tres años, de familias y de vecinos; nadie aparenta lo que no es, todos se conocen, todos se sienten unidos, al menos por un rato.

Es Nochevieja en San Marcos. Acaba de empezar el año 1973 y todos esperan que el futuro sea mejor para todos. Y por esta noche, todos lo viven como si lo fuera.

Nosotros, ante este año 2026 que hoy comienza haremos lo mismo y les felicitaremos el nuevo año para desearles que sea mejor que el año pasado. Es un tiempo de ESPERANZA y ALEGRÍA. No lo estropeemos.

 

domingo, 14 de diciembre de 2025

Fotografía del mes (II). Los Reyes Magos han venido. Enero, 1970.

 

Seleccionamos esta segunda fotografía del mes de diciembre, tomada por el fotógrafo aficionado el 6 de enero, día de los Reyes Magos, del año 1970, en el comedor de su casa del barrio de San Marcos, y en la que, a modo de bodegón, vemos uno de los juegos de construcción que hacían furor por aquellos años -el Meccano- junto a un Madelman, pequeño muñeco articulado que lo mismo servía para librar una batalla, cazar en un safari o crucificarlo cuando llegaba la Semana Santa encima de una caja de zapatos a modo de pequeño paso procesional. La única pantalla que existía entonces la vemos al fondo a la derecha, la del televisor, siempre encendido a modo de luminaria perpetua en el pequeño salón de la casa.

Es difícil explicar con palabras todos los sentimientos que nos evoca esta imagen, pero lo vamos a intentar aprovechando que se acerca la Navidad de 2025.

 


 

El niño ya ha empezado a jugar con lo que le han traído los Reyes Magos por la mañana de este 6 de enero de 1970. Ayer se acostó temprano y nervioso, después de que sus padres lo llevaran a ver la Cabalgata por el centro de la ciudad, esperando que le trajeran algunos de los regalos que pidió en su carta dirigida al Rey Baltasar y que echó en el buzón del Cartero Real, sentado junto a varios pajes en la puerta del Corte Inglés de la Plaza del Duque. El niño nunca los oye llegar de madrugada pero confía ilusionado que llegue pronto la mañana del día más luminoso del año. Lleva todas las vacaciones de Navidad esperándolo -por aquellos tiempos Papá Noel no acudía a las casas sevillanas- y sabe que mañana tendrá que volver al colegio, así que tiene que aprovechar el último día de fiesta para jugar. Ya sabe que los Reyes vendrán a casa por la noche y que por la mañana encontrará los regalos bajo el Belén del aparador o encima de las zapatillas que ha dejado debajo de su cama. Siempre ha ocurrido así desde que era chico. Un misterio maravilloso que no quiere desvelar.

El niño duerme en una cama-mueble que se abría cada noche en el pequeño salón de la casa cuando salía la "carta de ajuste" que ponía fin a la programación diaria de la televisión. Pero la noche de Reyes la tele se apagaba pronto para ir a dormir cuanto antes. Se despertó con la primera claridad de la mañana. Fue corriendo a la cama de su hermana pequeña para ver si estaba ya despierta y, con el corazón latiendo con fuerza, viendo los paquetes de colores que había en el salón, fueron a despertar a sus padres. ¡Mamá, papá, que han venido los Reyes! Entonces cogió la mano de su madre y la llevó a ver los regalos. La madre no se lo podía creer. ¡Cómo era posible! Si nadie había escuchado nada por la noche. No le trajeron todo lo que pidió pero daba igual porque sí vio la caja del Meccano, el Madelman Safari con todos sus complementos, un estuche de lápices Alpino y rotuladores de colores, un pijama calentito, unos calcetines y un álbum de animales salvajes. Bueno, realmente el pijama y los calcetines no los había pedido él a los Reyes, pero su madre lo hizo por él, según le explicó.

Mientras en la tele ponían la habitual programación navideña y desayunaba el ColaCao con picatostes que le había hecho su madre, el niño construye un jeep con el Meccano y sienta al "cazador africano" que se va de safari a capturar algunos de los animales que aparecían en el álbum, comenzando así una historia plagada de peligros que podía acabar con el cazador bien muerto, o atacado por una horda de indios de plástico -que le echaron en su cumpleaños- y que hoy se convertirán en una tribu caníbal, quién sabe. Tiene todo el día para hilar historias y aventuras encima de la mesa camilla al calorcito de la copa de cisco.

Estos días de Reyes el niño no los olvidará nunca. Y eso que aún no sabe que no volverá a tener un ilusión tan intensa, una emoción más nítida y un sentimiento de unión más fuerte con su familia que los que experimentará en estos días de Reyes de su infancia.

Y sí, sí que son odiosas algunas de las comparaciones que podemos hacer con la realidad actual.


miércoles, 1 de octubre de 2025

Fotografía del mes. La vajilla Duralex. 1969.

 

 

Hemos elegido para este mes otoñal de octubre una foto familiar del año 1969. Tomada en el mes de diciembre, queremos destacar de ella la vajilla de la marca Duralex que se extendió por la mayoría de los hogares sevillanos gracias a su cualidad de ser irrompible y su buen precio. Lo que acabaría paulatinamente con los platos y fuentes de cerámica que ya sólo se sacaban, si se tenían, cuando llegaban las visitas o en las fiestas de guardar.

 

 


 

En aquellas pequeñas salas de estar de los barrios populares se comía en la mesa de camilla, lugar central de la casa donde se desarrollaba la vida familiar. La razón principal era que bajo sus faldas se encontraba la "copa de cisco" que calentaba a sus habitantes, empezando por los pies, en aquellos fríos inviernos donde aún no se utilizaban los calentadores eléctricos o de gas butano que eran mucho más caros.

La vajilla Duralex se comercializó por aquellos años sesenta en España y se extendió rápidamente por los hogares sevillanos. Duralex, una marca francesa, convertida hoy en icono vintage, que se publicitó entonces como la vajilla irrompible que pasaba de generación en generación. Vasos, platos y fuentes de Duralex llenaron las vitrinas de los armarios y las mesas de comedor como la de la foto. 

Todavía hoy, los "coroneles" del bar El Rinconcillo de Sevilla se sirven en estos vasos.

Duralex se inspiraba en el dicho latino "Dura lex, Sed lex", porque, al igual que la Ley, la vajilla de Duralex no se rompía y, por tanto, era fácil de fregar y salía a cuenta. Qué más se podía pedir en aquellos tiempos de apreturas económicas. O en estos tiempos de obsolescencia programada. Pues eso.

En la foto que hemos seleccionado una familia, mi familia, está dando cuenta de la ensalada y el guiso diarios. En aquellos años se comía poco pescado y poca carne; como mucho, una vez a la semana algo de pollo o una fritura de pescada o boquerones. De ahí que a algunos nos quede todavía hoy el gusto por el cuchareo. En ocasiones, vecinillos eran invitados a comer con la irrompible vajilla de Duralex y, como podemos observar, ya se estaban realizando los preparativos para la Navidad cercana con el montaje del portal de Belén en el aparador. 

El aparador, todo un clásico del mobiliario sevillano de esos años que, gracias a su gran espejo, agrandaba visualmente los saloncitos de los pisos. Después vendría el mueble-bar, con su vitrina de espejos, cristalería y licores, y, claro está, los tomos de la obligada enciclopedia que se vendía por fascículos encuadernables; pero esa es otra historia.

 

martes, 6 de mayo de 2025

Mejores fotos de 1971 (I).

 

Realizamos, en esta primera entrada, una selección muy personal de las mejores fotografías realizadas durante el año 1971.

 


 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 


 

 


































martes, 31 de diciembre de 2024

Feliz Navidad y próspero Año Nuevo. Agradecimientos.

 

"De bien nacido es ser agradecido", así que dedicamos esta entrada de felicitación a todas aquellas personas que, en algún momento, han visitado este blog para conocer o reencontrarse con esa Sevilla, hoy tan desconocida, de los barrios populares del centro histórico -San Marcos, Santa Catalina, San Julián, San Luis, San Román...- desde finales de los años 60 del siglo pasado hasta principios de los 80.

El fotógrafo aficionado, mi padre, documentó la vida cotidiana -y también la festiva- de dichos barrios a lo largo de varias décadas. Sus dos principales aficiones, las cofradías y las tabernas, las concilió, a pesar de sus limitados recursos económicos, con la pasión que sentía por la fotografía de calle, de celebraciones, de familias y de retratos. 

Después de dos años de existencia, tras casi 200 entradas y la publicación de más de 2.000 fotos, de más de 6.300 visitas -sin hacer ni querer ninguna publicidad-, "La mirada del monaguillo" seguirá su andadura hasta culminar, si Dios quiere, la totalidad de los fondos que tan meticulosamente conservó y archivó el fotógrafo aficionado. Una forma de devolver al público su trabajo y su pasión durante tantos años. Y todo ello, nunca mejor dicho, por el simple amor al arte.

 

I. En primer lugar, hemos de agradecer a la Revista Nazarenos y, especialmente, a Jaime Rodríguez, su joven y excelente fotógrafo, la oportunidad que nos brindó de incluir una foto suya, junto con una breve semblanza, en su reciente número dieciocho.

 


 

 








Domingo 31 de marzo de 1968. Paso primitivo de la Piedad Servita -cedido por la Hermandad del Carmen de Santa Catalina-  en una de sus primeras salidas por las calles del barrio

 

II. En segundo lugar, queremos recordar a todas las personas y familias que aparecen en las fotografías de este blog, la mayoría de ellas desconocidas para nosotros y, por desgracia, muchas de ellas ya fallecidas, pero que conformaron el tejido social y emocional en el que crecimos muchos de los que ahora peinamos canas. Vaya para ellas nuestro respeto y nuestro más sincero y sentido agradecimiento.



 

III. Y, finalmente, cómo no recordar en estas fechas al fotógrafo aficionado, a don Pío Ramón Lledó Carpena, verdadero artífice de este blog cuyo trabajo y cuya pasión se convierten, así, en una potente contribución para armar la memoria colectiva de unos barrios, de unas gentes, de unos tiempos y costumbres tan desconocidos hoy para la gran mayoría de los sevillanos. 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pío Ramón Lledó Carpena en el sofá de su casa de la calle Santa Paula. A la derecha el pequeño laboratorio fotográfico instalado en el cuarto de baño familiar. 1970.

 

¡Feliz Navidad y Próspero año 2025!

 

 

Parroquianos de la taberna Casa Tomás de San Marcos en la Navidad de 1971


sábado, 28 de diciembre de 2024

Rafael Becerra. Navidad de 1973.

 

Permítannos la licencia personal de traer a este blog fotográfico, en estas fechas navideñas, el recuerdo de mi abuelo materno don Rafael Becerra, personaje de época, seguramente ya casi olvidado en Carmona, que regentó durante décadas una tienda de ultramarinos a la vera de la Plaza de Abastos, además de otros menesteres menos confesables, como cita en el prólogo de su divulgado libro de recetas de cocina el "tabernero" de Sevilla Enrique Becerra, cuyo restaurante de la calle Gamazo cerró hace pocos años.

Las fotos fueron tomadas en la Navidad de 1973, en su casa de Carmona, pocos años antes de su fallecimiento.

 



jueves, 10 de octubre de 2024

Un árbol de Navidad encima del televisor. Navidades de enero de 1973.

 

Que la televisión fuera el eje central de las casas populares de Sevilla en esta década de los años 70 es una cuestión innegable. Por aquellos años, la televisión se encendía desde la mañana a la noche cuando aparecía la "carta de ajuste" ya pasadas las doce. Y eso que al principio solo había un canal de televisión que, eso sí, se apagaba religiosamente por las tardes para que las madres escucharan la radionovela de turno mientras cosían la ropa o remendaban calcetines y pantalones. Los niños merendábamos -colacao con picatostes- escuchando "Simplemente María" o "Lucecita". Muchos vaticinaron entonces la muerte de la radio pero se equivocaron de medio a medio porque hoy sigue tan viva como entonces o más.

En las fotos siguientes, el fotógrafo aficionado documenta en su propia casa del barrio de San Marcos cómo es posible montar un árbol y un belén encima del mueble del televisor. Afortunadamente, en aquellos primeros años de la tele, los aparatos eran voluminosos y permitían toda suerte de objetos encima, desde flamencas o toritos bravos hasta muñecas o retratos. Pero un árbol de Navidad y un niño Jesús, hombre...




Horror vacui


martes, 8 de octubre de 2024

Reyes Magos en la Plaza de Santa Isabel. 1973.

 

El día 6 de enero de 1973, como cada año, la Plaza de Santa Isabel -del barrio de San Marcos- acogía a familias y niños que jugaban con los regalos que les habían traído los Reyes Magos la noche anterior. Por aquellos años prácticamente no existía aún Papá Noël, así que niños y niñas teníamos que esperar hasta la noche de Reyes -más bien hasta la mañana de Reyes- para ver qué nos había traído Melchor, Gaspar o Baltasar. Y solo teníamos dos o tres días para jugar porque pronto empezaba el cole de nuevo.

De ahí que, acumuláramos tanta ilusión a lo largo de las vacaciones de Navidad hasta llegar a ese día soñado. No como en la actualidad, donde niños y niñas reciben regalos todo el año y a lo largo de la Navidad. Quizás, por eso, muchos de ellos no los reciban ahora con la misma intensidad e ilusión que lo hacíamos entonces.

 


 

 

 












Dos "vaqueros" motorizados en la fuente de la Plaza. Al fondo la calle Vergara

 













Ojo con la guitarra. Son verdaderos "mariachis"












lunes, 30 de septiembre de 2024

Obra de teatro en el Instituto Fernando de Herrera. Navidad de 1972.

 

El 21 de diciembre de 1972, el fotógrafo aficionado realiza un reportaje de una obra de teatro representada en el salón de actos del Instituto Fernando de Herrera de Sevilla, por encargo de un conocido del barrio de San Marcos. El instituto empezó su andadura educativa el 8 de octubre de 1968, siendo por entonces un centro exclusivamente para chicos, si bien, a partir del curso 1975 fue progresivamente incorporando a chicas para ser definitivamente uno de los primeros institutos mixtos de Sevilla a partir del curso 1979-80.

El último día del primer trimestre del curso de 1972-73 se representa dicha obra de la que mostramos a continuación una selección de fotografías. Un tal Pepe -lamentamos no saber más- es señalado en las notas del fotógrafo como el director de dicha obra.