miércoles, 15 de julio de 2026

Fotografía del mes (II): las maquinitas. Verano de 1974.


Verano de 1974. Taberna Casa Luis en la calle Vergara del barrio de San Marcos de Sevilla. La noche ya ha caido y refresca la ciudad. Es el momento de salir el sábado a la calle. Los niños de entonces acompañábamos a nuestros padres -la madre solía quedarse en casa- al bar y, mientras ellos departían con sus amigos tomando unos vinos o unas cervezas, nosotros aprovechábamos su buena disposición para conseguir unas pesetas y jugar a las maquinitas. Así no les dábamos la lata.

Los tipos de maquinitas de entonces en los bares y tabernas eran pocos: los flipers y los pequeños futbolines. Los billares quedaban reservados para salones recreativos más grandes. En la fotogafía, vemos como un niño se entretiene jugando al fliper, o al pinball como se diría hoy. La máquina era hipnótica y, a medida que cogías experiencia, podías sacar partidas gratis que alargaban la dicha sin fin. También, es verdad, que aunque permitía realizar ciertos movimientos con el cuerpo o las manos, si te pasabas con la fuerza aparecía la temida falta, y la máquina se apagaba y perdías la partida. Así que había que andarse con ojo y utilizar el empujoncito muy medido. 

Resulta entrañable que aún resuene en nuestros oídos la musiquilla pegadiza y el repetido choque de la bola de acero contra los distintos obstáculos y gomillas que poblaban el tablero multicolor, mientras en el frontal luminoso aparecía la puntuación, los premios y las partidas obtenidas. Qué tiempos.

 

 

 

Hoy, cincuenta años después, los flipers han desaparecido de los bares y tabernas sevillanos. Sólo en locales muy friquis, y muy pocos, pueden disfrutarse hoy de estas "maquinitas" que eran una delicia de pasatiempo para los niños y adolescentes de entonces. Una pena, porque eran muy divertidas y entretenidas. Una buena forma, además, de hacer amigos, jugar en pareja o compartir partidas entre risas.

 


Incluso a los gatos de taberna les gustaban los flipers.

 

miércoles, 1 de julio de 2026

Fotografía del mes (I): el quiosco de los Terceros. Septiembre, 1973.

 

El 27 de septiembre de 1973, el fotógrafo aficionado toma esta foto del quiosco de prensa que existía en la Plaza de los Terceros, hoy desaparecido. En la confluencia de las calles Bustos Tavera y Sol, cerquita de la parroquia de Santa Catalina, de la taberna de Los Claveles y de la del Rinconcillo, se encontraba este establecimiento que también vendía chuches para los más pequeños. Estos quioscos se encontraban diseminados por toda la ciudad en aquellos años.

 

 

 

Hoy, lamentablemente, han desaparecido casi todos. Y, además, la plaza ha sido invadida por veladores, turistas y ruido, ocupando y degradando el espacio público. La imagen es muy curiosa porque nos cuenta la vida cotidiana de la época, finales de septiembre de 1973, con Franco aún vivo. Si ampliamos la foto, en la esquina inferior, hacia la izquierda, vemos dos revistas de humor de aquellos años, el Hermano Lobo y la Codorniz, hoy desaparecidas y que tan buenos ratos nos hicieron pasar en unos momentos donde había que burlar con habilidad la censura del tardofranquismo. También aparecían periódicamente, sobre todo en septiembre con el comienzo de cada curso escolar, las tiradas de colecciones por fascículos semanales, como la de Maestros de la Pintura que aparece en la parte inferior.

También podemos observar, algo más a la derecha, la existencia de semanarios informativos, como la Gaceta Ilustrada, que se hacían eco del reciente golpe de estado militar perpetrado contra el gobierno legítimo de Chile, dado el 11 de septiembre de ese mismo año por el general Pinochet, que acabó con la vida de su presidente democrático Salvador Allende. Comenzaba así una dictadura sangrienta que costó la vida y la libertad de miles de personas y mucho sufrimiento, además de suprimir la democracia chilena durante décadas.

 

 


Finalmente, también vemos que empezaban a editarse revistas con "chicas ligeras de ropa", señales de una dictadura que ya no podía poner trabas a una sociedad española que anhelaba respirar más libertad en todos los sentidos. Asimismo, las fotos dan cuenta del "parque automovilístico" de aquellos años en los barrios populares del centro de Sevilla: seítas, renault gordinis, citroën dos caballos, landrovers, motocicletas...