De las últimas fotos tomadas por el fotógrafo aficionado seleccionamos dos, problablemente las de un amigo que regentaba una zapatería de la calle Puente y Pellón, en la primavera de 1990: la tienda de Miguel.
De las últimas fotos tomadas por el fotógrafo aficionado seleccionamos dos, problablemente las de un amigo que regentaba una zapatería de la calle Puente y Pellón, en la primavera de 1990: la tienda de Miguel.
El 8 de abril de 1977, madrugada de Viernes Santo en Sevilla, el fotógrafo aficionado realiza una foto en el primitivo Bar Robles, en la calle Álvarez Quintero, donde podemos ver a un joven y "arremangado" Juan Robles junto a algunos de los camareros de esta emblemática bodega y restaurante sevillano que ha llegado a ser uno de los referentes fundamentales de la gastronomía andaluza. Por aquellos años los bares abrían durante toda la madrugada sin mayores problemas. ¡Qué tiempos!
Dedicamos otra entrada a la fotografía industrial de coches siniestrados. Ya contamos en anteriores entregas que el fotógrafo aficionado colaboraba con algunos talleres de chapa y pintura, concretamente, en este caso, con uno que se encontraba en un corralón de la calle Pasaje Mallol. Calle que enlaza el barrio de San Marcos con el de San Julián, bordeando el muro del Convento de Santa Paula. Unas fotos que lejos de limitarse a la descripción de los daños de aquellos vehículos se nos antojan metáforas de aquellos años y de la propia vida del autor.
Ya hemos visto anteriormente como el fotógrafo aficionado se dedicaba también a trabajos industriales para algunos talleres chapistas de la época. En este caso, uno que se encontraba en uno de los corralones del Pasaje Mallol, una calle larga que enlaza el Monasterio de Santa Paula con el barrio de San Julián. El coche "siniestrado", un Seat 127, fue uno de los más comunes en la calles de Sevilla a partir de abril de 1972 que fue su fecha de salida y que venía a sustituir al Seat 600 de la década anterior.