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sábado, 1 de agosto de 2026

Fotografía del mes (I). La bailaora. Abril de 1973.

 

En la primavera de 1973 se celebra un bautizo en una casa popular del barrio de San Román situado en el centro histórico de Sevilla. Después de la ceremonia religiosa, oficiada en la parroquia, amigos y familiares se reúnen en la vivienda familiar para festejarlo. Pronto surgen las ganas de bailar y el duende se hace carne en el baile de las mujeres. Curiosamente, en ninguna de las fotos del carrete que tira el fotógrafo aficionado aparece ningún hombre. Es una fiesta de mujeres, niñas, jóvenes y maduras, que dan cuenta de la alegría que supone para ellas un nuevo nacimiento.

La foto de la Virgen Macarena, que corona el calendario, preside la humilde casa, probablemente de un corral de vecinos de la época, bien de la calle Sol, bien de la calle Enladrillada. La gracia, el pellizco, de la bailaora ya madura, constituye todo un cartel que rezuma elegancia y naturalidad a partes iguales. Inigualable. Sabiduría popular que se aprende en comunidad y que se regala en pequeñas dosis de autenticidad y belleza.

 


 

domingo, 14 de junio de 2026

Fotografía del mes (II): el Corpus de 1972.

 

El 1 de junio de 1972 se celebra en Sevilla la tradicional procesión del Corpus Christi. La foto recoge el encuentro del paso de San Fernando ante el altar efímero levantado por la Hermandad de los Servitas dedicado a la Virgen de la Soledad. Obsérvese la sencillez del paso -casi una mesa con flores- de una procesión que no pasaba en aquellos años por sus mejores momentos. Es evidente que no todo tiempo pasado fue mejor, pese a que la memoria nos juegue, a veces, malas pasadas idealizando lo que no era autenticidad sino mera pobreza de ideas y de recursos.

 

 


 

No es que el Corpus sevillano haya mejorado mucho después de cincuenta años, pero la colaboración de las hermandades lo ha dignificado bastante. No obstante, continúa la precariedad de muchos de sus pasos -que siguen sin estar a la altura de una mínima excelencia-, y sigue sin solucionarse la desmesura de su extensión y duración, supeditada más a ser un acontecimiento social donde lucirse que a su verdadero significado litúrgico, lo que la convierte en una procesión insufrible para el público que aún va a contemplarla.

Ahora que no faltan tantos recursos como en aquel lejano 1972, sin embargo, siguen faltando ideas y voluntad para acometer una reforma en profundidad de la procesión del Corpus que le de una mejor imagen, una mayor calidad artística y un mejor sentido religioso. Pero la Sevilla Ensimismada -Consejo y Cabildo- seguirá enrocada en mantenerla así a pesar de todo.

Ni siquiera la evidencia de la multitud de personas que espera al traslado del Señor de la Sagrada Cena -una vez terminada la procesión- cuestiona los serios errores de planteamiento del Corpus sevillano. Y así seguiremos, lamentablemente.

 

lunes, 1 de junio de 2026

Fotografía del mes (I). Rocío de 1977.

 

30 de mayo de 1977. El fotógrafo aficionado documenta un día en la Romería de la Virgen del Rocío y hace esta foto en la mañana de la fiesta de Pentecostés. Una foto que bien podría haberse tomado hoy porque rezuma el mismo sabor popular de hace cincuenta años.

 


 

jueves, 1 de enero de 2026

Fotografía del mes (I). Nochevieja de 1973.

 

La primera fotografía que hemos seleccionado para este mes de enero del nuevo año de 2026 procede justo de aquel lejano mes de enero de 1973. Es Nochevieja y se está celebrando en el pequeño salón de la casa. Un piso pequeño del barrio de San Marcos, como la mayoría de las viviendas de entonces. Tras una hilera de botellas vacías una pareja de mujeres, jóvenes madres de familia, bailan juntas para celebrar la venida del nuevo año con alegría y esperanza. 

Esta entrañable instantánea del fotógrafo aficionado nos sumerge en un tiempo que se fue. Un tiempo de papeles pintados en las paredes, decoración popular barata y un aparato de televisión presidiendo la estancia, siempre conectado a la única cadena existente, la de Televisión Española. Franco aún vivía, la dictadura agotaba sus años finales aunque nadie lo podía adivinar entonces. Pero, como ven, a pesar de todo, la alegría va por barrios, y en el de San Marcos se festejaba el nuevo año para convocar los buenos augurios.

 

 


Dos mujeres bailando juntas, sin hombres que las importunen, era una estampa muy habitual en las fiestas populares de entonces. Nadie se sorprendía ni se escandalizaba por eso. No había segundas lecturas aviesas, simplemente cuando no se contaba con hombres dispuestos las mujeres no se resignaban a quedarse sentadas. El reloj marca la una menos veinte de la madrugada y el programa de fin de año de la tele, como todos los años de nuestra infancia, pone música al baile y fondo a la alegría compartida. La estrechez del pequeño salón no lo impide, sino que lo acoge con mayor intimidad. Ya se han tomado las uvas entre risas, se ha comido y se ha bebido -pequeños bocadillos, chacina, botellines de Cruzcampo, cocacolas- y, una vez apartada la mesa de camilla, se hace sitio para el baile y las risas. 



Otros, sin embargo, permanecerán sentados, acaso los más jóvenes, en animada conversación. Se cruzan conversaciones y miradas en un ambiente simpatico y confiado. Nacen nuevas relaciones y se intercambian revelaciones al amparo de la noche y del ruido. Es un nuevo año. Se espera lo mejor aunque la realidad siga siendo la misma una vez que amanezca. Nadie va emperifollado, nadie va vestido de mamarracho, es una fiesta popular de barrio sevillano de hace cincuenta y tres años, de familias y de vecinos; nadie aparenta lo que no es, todos se conocen, todos se sienten unidos, al menos por un rato.

Es Nochevieja en San Marcos. Acaba de empezar el año 1973 y todos esperan que el futuro sea mejor para todos. Y por esta noche, todos lo viven como si lo fuera.

Nosotros, ante este año 2026 que hoy comienza haremos lo mismo y les felicitaremos el nuevo año para desearles que sea mejor que el año pasado. Es un tiempo de ESPERANZA y ALEGRÍA. No lo estropeemos.

 

domingo, 27 de abril de 2025