En 1968 salían muy pocas cofradías de Gloria por Sevilla. Atravesaban décadas de decadencia, penuria y abandono. Aún más que las que sufrían las cofradías de penitencia. Hoy día, sin embargo, gracias a la bonanza económica y a la explosión de la religiosidad popular se han recuperado numerosas hermandades de Gloria que, a partir de cada septiembre, ponen en la calle, cada fin de semana, sus remozados pasos e imágenes, muchas de ellas de notable calidad artística.
La foto que hemos seleccionado corresponde al paso de una de las hermandades de Gloria más antiguas de Sevilla: la Divina Pastora de Capuchinos. El fotógrafo aficionado retrata a los costaleros durante un descanso entre chicotá y chicotá. Nada que ver su indumentaria con la actual, todos ellos ahora tan "arregladitos" y bien vestidos. En aquellos años, los pasos eran portados por los llamados costaleros "profesionales", esto es, los que cobraban un jornal por sacar las imágenes a la calle. No como ahora, que suelen ser hermanos costaleros y que lo hacen por devoción a las mismas. Hasta mediados de los años setenta del siglo pasado solían ser cargadores del puerto u obreros de distintos oficios, que "arreglaban" su semana con algún dinero extra que llevar a casa.
Y en esta foto de arriba vemos la imagen de la Divina Pastora de Capuchinos sobre la canastilla del espléndido paso que sigue manteniendo en la actualidad. Una bellísima talla del escultor gaditano José Fernández Guerrero, de finales del s. XVIII, y que representa una de las advocaciones más antiguas y más netamente sevillanas, pues su origen se debe al padre Isidoro, fraile capuchino, cuando en 1703 organiza la primera procesión de la imagen - retratada en un cuadro- desde la parroquia de San Gil hasta la Alameda de Hércules. Una devoción que, en décadas posteriores, se extendería por toda la cristiandad universal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario