martes, 21 de febrero de 2023

Una Sevilla que se nos fue para siempre.

 

Este blog está dedicado al fotógrafo aficionado que fue mi padre, Pío Ramón Lledó Carpena, que dejó un legado de miles de fotos retratando una Sevilla que se nos fue para siempre. Su mirada curiosa, sus singulares encuadres, su devoción cofrade y su gusto por lo popular serán los temas que nutran sus fotos. A todo ello se suma la cantidad de encargos que le hacían para fotografiar fiestas, bodas, cumpleaños o retratos con los que daba salida a su afición a la vez que ingresaba algún dinero para mantener los gastos de cámaras, negativos y equipamiento del laboratorio que, en aquellos tiempos, eran muy elevados para la exigua economía familiar de que se disponía.

 

 Procesión de la Hermandad de los Servitas. 1967




Por las calles del barrio de San Marcos, los chiquillos salíamos acompañando a la Virgen de la Soledad de la cofradía de los Servitas, antes de salir como hermandad de penitencia. Como sigue ocurriendo hoy, también nos encantaba entonces jugar con las bolas de cera.

 



 

 

Noviembre de 1967. El desaparecido capataz, Máximo Castaño, con la Soledad Servita, por las calles del barrio de San Marcos.

 

Capataz Máximo Castaño

 

 

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