Lunes Santo de 1970. Un joven nazareno de la Hermandad del Museo se dirige a su Capilla desde el barrio de San Marcos. El día es desapacible y amenaza lluvia. Quizás no salga la cofradía, pero el nazareno no abandona la ilusión de realizar la estación de penitencia acompañando a su preciosa Virgen de las Aguas.
La foto nos muestra la Capilla de Nuestra Señora de los Dolores de la Hermandad Servita que estaba en proceso de rehabilitación por su mal estado de conservación. Como la Sevilla de los años 70 que estaba muy necesitada de reconstrucción, sobre todo en los barrios populares de su centro histórico.
Desde la Plaza de Santa Isabel se observa el deterioro de la techumbre y de las humedades que aquejaban seriamente a la capilla servita. El nazareno de capa enfila la calle Santa Paula -hoy Siete Dolores- camino de la Plaza de San Marcos. No vemos a nadie más. Era una Semana Santa muy diferente a la actual aunque tenía su propio encanto a pesar de no estar de moda como ahora.
La foto transmite la soledad e incertidumbre de un joven nazareno y de la propia ciudad ante un tiempo incierto, pero también la ilusión y la Esperanza por un futuro mejor.
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