domingo, 15 de febrero de 2026

Fotografía del mes (II). El orgullo de un barrio. 1972.

 

Es bien sabido que las hermandades y cofradías de Sevilla están íntimamente imbricadas en el tejido social, de tal forma que los barrios fundan hermandades y cofradías y estas consolidan la cohesión y el sentido de pertenencia a aquellos. De este modo, las cofradías expresan el carácter de cada barrio y, a la vez, son muestra fehaciente del orgullo que suponen para sus vecinos. Por eso, hemos titulado esta foto como el orgullo de un barrio

En este caso, del barrio de San Marcos, situado en el centro histórico de Sevilla, en el eje que va desde la Iglesia de Santa Catalina hasta la de San Gil en la Macarena. Una zona muy castigada -durante y después de la Guerra Civil española- porque en ella se concentró la mayor resistencia de las tropas republicanas ante el rápido avance del general nacional Queipo de Llano. La turba quemó prácticamente todas las iglesias y sus enseres y las tropas nacionales arrasaron con estos barrios. Una sinrazón cruel.

En los años sesenta y setenta del siglo pasado estos barrios empezaron a recuperarse y su población -mucha de ella llegada de los pueblos de la provincia- comenzó a regenerar la vida ciudadana, eso sí, pasando muchas calamidades y estrecheces.

  



En la foto, tomada a principios de los setenta, en 1972, un grupo de niños rodea a un vecinillo que va a salir de nazareno en la cofradía del barrio, la Hermandad de los Servitas, recuperada pocos años antes por un grupo de voluntariosos hermanos y cofrades. Es Sábado Santo y la cofradía servita está a punto de salir por primera vez como hermandad de penitencia para ir a la Santa Iglesia Catedral. La fotografía muestra no sólo el orgullo intangible de un barrio sino también el futuro de tantos niños y niñas que consolidarán, años después, una de las cofrafías más señeras y elegantes de la actual Semana Santa de Sevilla.




Aquí vemos su único y primitivo paso por aquellos años, el de la Piedad Servita. Posteriormente, en 1981, añadiría el de la Virgen de la Soledad bajo palio. Una foto icónica del fotógrafo aficionado, donde la Virgen de los Dolores y el Cristo de la Providencia, grupo escultórico de Montes de Oca, se encuentran enmarcados bajo la inconfudible torre de la Parroquia de San Marcos.

Quizás pueda parece un hecho casual, pero resulta conmovedor pensar que, después de la tragedia sufrida, el barrio de San Marcos adopte como propia una hermandad de negro, seria y fúnebre, tal vez en mudo homenaje a los muchos que cayeron muertos sobre sus calles e iglesias en esos fatídicos días iniciales de la Guerra Civil Española.

 

domingo, 1 de febrero de 2026

Fotografía del mes (I). Matrimonio con loro, 1972.

 

El fotógrafo aficionado realizó multitud de retratos de sus vecinos del barrio de San Marcos. En muchas ocasiones fotos de carnet para cumplimentar distintos procedimientos administrativos. En tantas otras, simplemente por gusto del artista o por demanda de los "clientes", bien para regalar a la familia, bien para conservar o enmarcar en casa.

El que traemos este mes es un retrato muy curioso. Desconocemos el motivo del mismo y desconocemos al matrimonio que posa ante la cámara, si bien parece que vivía en la cercana calle Hiniesta. No era habitual un retrato de estas características y por eso lo hemos seleccionado. Eran frecuentes los retratos de familia, con hijos, abuelas o amigos, o los retratos de grupos de personas en distintos ambientes, comuniones, bares o celebraciones de bodas. Pero este retrato -que hemos titulado "Matrimonio con loro"- se aleja de todos ellos por su misteriosa composición.

 

 


En primer lugar, la mascota que protagoniza el retrato: una especie de loro. Aunque algunas familias de entonces tenían en sus casas mascotas como perros o gatos, también canarios y jilgueros en sus jaulas, no era frecuente poseer loros, periquitos o cacatúas, especies exóticas caras de adquirir. 

En segundo lugar, resulta curioso que la pareja quisiera posar acompañando a su vistosa mascota alada. Sobre todo si se tiene en cuenta que, por la cantidad de muñecas que aparecen encima del mueble del fondo, debían existir hijas, sobrinas o nietas, más habituales en este tipo de fotos "familiares". También podría pensarse, no obstante, que las muñecas pertenecen a la esposa, o que las hijas o nietas ya hace tiempo que no conviven en la familia, lo que nos conduciría a una suposición aún más extraña por situarlas en lo alto del "mueble bar", lejos del alcance de cualquiera.

Y en tercer lugar, el lugar elegido: el pequeño salón de la casa, probablemente situada en un corral de vecinos. La jaula con el loro ocupa el centro de la "vida familiar". Sugiere la composición que el loro es un motivo de orgullo para la pareja o, quizás, un guiño humorístico sugerido por el fotógrafo aficionado. Quién sabe. 

La seriedad, no obstante, del retrato y la dignidad de sus protagonistas, nos deja algo desconcertados y se pueden imaginar otras tantas historias, todas ellas misteriosas o ambiguas. Lo que le confiere al retrato de "Matrimonio con loro" su verdadero valor.

 

Tanto, que el retrato fotográfico nos ha inspirado la realización de un retrato al óleo titulado del mismo modo:

 

Ángel Bezerra (2025). "Matrimonio con loro". Óleo s/. lienzo. (80 x 80 cm)